AUDITORÍA EXPRESS: “EL CLIENTE MISTERIOSO”


¡Déjame que te cuente un cuento como los que acostumbraba contarles a mis hijos cuando eran chicos, al acostarlos para dormir!
Casi todas las tardes, antes y después de comer, acostumbro caminar cerca de 5,000 pasos. La mayoría de las veces lo hago dentro de dos plazas comerciales que están cerca de la casa: “Magnocentro o Interlomas”.
Muchas de esas tardes, como o tomo capuchino o chocolate caliente con biscochos o muffins para hacer “chopitas” también.
Cuatro de mis lugares favoritos para comer durante mis caminatas son: “La Casa de Toño”, donde casi siempre pido las “Enfrijoladas” que son un manjar para chuparse los dedos. Otras veces pido: Una “Tortilla Española” bien cocida en la barra del City Market, la cual me recuerda las veces que la comí en Madrid por primera vez, durante una época que allí trabajé.
Los otros dos lugares donde suelo comer son: La taquería “Las Brasas”, donde pido su “Quesada de Pollo” en taco, buenísimo. También me siento a comer, casi todos los viernes en la cafetería de Lau, sus “Chilaquiles Suavecitos con frijoles y salsa de chipotle”, se los recomiendo.
Pero, hace un par de días, mientras contento contaba pasos, pasé enfrente de una tele encendida mostrando un partido casi por terminar del mundial de fut-2026 y me dije a mi mismo, con ya un poco de hambre de mis sacrosantos alimentos a esa hora de la tarde, “siéntate y pide algo mientras ves el final del partido”, y así pruebas por primera vez este lugar donde siempre pasas caminando.
– ¡Error!
Lo hice, aun cuando sabía que era un lugar un poco más caro que los que acostumbro visitar, que también tienen tele en sus instalaciones donde también puedo ver el fut sin que me hagan gestos. Pero, pus, se me antojo…
Repito: – ¡Error!
Les cuento él cuento que les prometí contarles:
Después de sentarme, se acercó unos tres minutos después la recepcionista (Hostess) y atentamente me indicó que “mí mesero” vendría pronto a traerme el menú que le solicité.
Lo cual eso hizo también “mí mesero” unos tres minutos más después, y al entregármelo me preguntó: – ¿Qué quería tomar? -Le indiqué que un vaso con agua sola y hielo, mientras empezaba a revisar su menú, hasta ese momento, completamente desconocido para mí.
Vale la pena mencionar que no creo que le haya agradado para nada que yo sólo le pidiera agua sola por la mueca que hizo, lo cual se confirmó, cuando unos minutos después me trajo el vaso con agua, pero sin hielo. Bueno, me dije con algo de sed por tanto caminar y caminar, así me la tomaré…
Unos minutos después de que yo hubiera revisado su carta, “mí mesero” regresó, y le pregunté: ¿Si su sándwich, tipo hamburguesa, de pollo traía papas?
Me contestó: – ¡Qué viera la nota con letras chiquititas en el menú. -La cual indicaba: -¡Qué no!
Le pregunté si el pan o el pollo empanizado estaban muy duros: – ¡Me dijo que no!
En el menú indicaba que el pollo podía pedirse también sin costo extra a la plancha…
Me preguntó entonces: – ¿Qué aderezos quería yo con mi sándwich?
Le pregunté: – ¿Cuáles había y si tenían un costo adicional? -Me indicó en el menú cuales había sin costo adicional y entonces le pedí me preparará mi sándwich, tipo hamburguesa, de pollo a la plancha, con aderezo “Ranch”, pero que, por favor, ya me lo trajera partido en dos mitades desde la cocina.
Un rato después, “mí mesero” me trajo una charola con un cuchillo y un tenedor y la puso sobre la mesa junto a mí vaso de agua tibia. – ¡No me dijo para qué había hecho eso!
Unos 10 o 12 minutos después, “mí mesero” me trajo mi “hamburguesa de pollo a la plancha sin partir en dos y sin papas (no estaban estas últimas incluidas en mí “humilde” orden, así lo indicaba su carta)”.
Le pregunté entonces: – ¿por qué no la habían partido así en la cocina…?
Me dijo entonces que: – para eso me había traído el cuchillo…
Le pedí en ese momento de favor qué si podía, se lo llevara de nuevo a la cocina a partir en dos.
Con una nueva mueca, por no decir geta, se llevó la charola con mí sándwich a partir en dos a la cocina, trayéndolo de vuelta en otros tres o cuatro minutos después.
Seguramente el cocinero o el cuchillo estaban muy ocupados o este último, muy sucio para poder partir de inmediato en dos, mí “humilde sándwich”, pensé… Mientras mí hambre, ahora sí, estaba poco a poco en aumento, y el partido en la tele casi terminado…
Cuando regresó por fin “mí mesero”, con mi “hamburguesa” ya partida, le pregunte si tenía cátchup y mostaza, ya que no la había traído con mis alimentos. En ese momento se retiró con su tercera mueca (esta más grande) y en otros tres o cuatro minutos más me trajo unos cuantos empaques de plástico de esos que son imposibles de abrir con las manos, pero sí con los dientes o tijeras o cuchillos o un machete bien afilado, de la marca “Heinz”. Tres de cada uno aproximadamente. ¡No los conté!
Sólo pude abrir uno de cátchup después de pelearme y batallar largamente con él. Vertí su raquítico contenido en una de las mitades de mí ya partida y abierta hamburguesa posteriormente.
Cuando quise abrir uno de mostaza para agregarla también al sándwich, por más esfuerzos y gestos que hice, no pude abrirlo. ¡No traje mis tijeras, ni mi hacha para hacerlo!
Le hice entonces muecas, señas y hasta tuve que gritarle a la “Hostess” para que viniera desde donde feliz estaba “paradita” y cuando se acercara, poderle indicar que no podía abrir sus pequeños empaques de: – “cátchup, mayonesa y mostaza”.
Me dijo muy atentamente, que le iba a avisar a “mí mesero”. Cosa que me di cuenta hizo cuando ella se le acercó a “mí mesero” dentro del restaurante, después de que este hubiera terminado de atender a otros comensales. ¡Saben, estaba muy, pero muy ocupado (sólo dos mesas ocupadas dentro)!
“Mí mesero” después de recibir mi comentario o queja sobre los pequeños sobres de la Hostess, eso creo, se escondió en algún lugar o recoveco del restaurante durante otros cinco o seis minutos, sin venir a darme solución al triste y patético caso (tipo jajajarvard) que presentaban mis pequeños e imposibles de abrir sobres de cátchup, mostaza y mayonesa, mientras mí “sándwich o hamburguesa de pollo a la plancha, sin papas, ya partida en dos, ya tenía más de10 minutos abierta y partida en dos” y seguramente más de 15 desde que su “Eficiente Cheff, Don Gume” la había cocinado y después de mala gana, un rato después, cortada en dos.
¡Ya estaba helada!
Regresarla a calentar, seguramente, “mí mesero”, ya no me haría una cuarta mueca, sino que me “la mentaría”, al igual que su “atenta”, pero buena para nada “Hostess”, además de sonreír forzadamente y mover cadenciosamente el trasero de un lado para otro. ¡Seguramente eso ha de decir y especificar su manual de operaciones y atención al cliente, y sus enunciados de “Misión, Visión y demás”, que haga ella, al igual que “mí mesero”, que religiosamente los siguen al pie de la letra, ¡de acuerdo a la capacitación que previamente recibieron!
Así qué con gran dolor de mi panza, por la gran hambre ya generada ahora sí, hasta ese momento, me paré y me retiré, dejando en la mesa, mi sándwich abierto, frío y sin sus requeridos aderezos de cátchup, mostaza y mayonesa (imposibles de abrir) y menos papas (así lo indicaba con letras chiquitas su menú). Saben: – ¡Ni siquiera pude probarlo!
Y a continuación, me fui a comer a alguno de los otros lugares que siempre me reciben con los brazos abiertos, saben mi nombre o lo que me gusta comer y me lo preparan de volada…
¡Bye bye, “Wing Stop. The Wing Experts”.
Preguntas finales para los lectores, alumnos, directivos y sus colaboradores al caso tipo jajajarvard de “Wing Stop”: -¿Ustedes regresarían a este tipo de establecimiento después de haber recibido el trato que yo recibí? ¡Piénsenlo bien! ¡Yo no…! ¡Ni de loco!
¡¡Vaya experiencia la que yo tuve allí con los “Expertos”!!
Nota final editorial: Si quisieras que visitara tu tienda, oficina, restaurante, fábrica, empresa, fonda o cuchitril (así les decía Fox) como un “Cliente Misterioso” para poder hacerle una “Auditoría Express**”, a sus servicios, productos o procesos, poder evaluarlos, presentarte mis comentarios y conclusiones al respecto, con el sano propósito de lograr su mejora continua, avísame para agendarla. ¡Si no, pus no! ¡Sigue igual, al cabo no te ha ido tan mal…!

¡Gracias por llegar hasta aquí!
BIBLIOGRAFÍA
- Neuman Praes, Jacobo. “ESQUEZOFRENIA, UN MANUAL PARA UNA NUEVA VIDA”. 8º INTENTO, 2024” JOEGA EDITORIAL.
- Neuman Praes, Jacobo. “EL TOUR DE FRANCIA. UNA NOVELA MEXICANA SOBRE CALIDAD, PRODUCTIVIDAD Y CULTURA”. 4º INTENTO, 2024” JOEGA EDITORIAL.
- ** ¡PREGUNTAME…!
REFERENCIAS Y MENSAJES ENCONTRADOS EN GOOGLE:
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